La felicidad del docente

Hoy un nuevo regalo en la escuela!
Me conmovían los ojitos tristes de una nena. Definitivamente le pasaba algo que no estaba interesada en compartir. Y yo pensaba en medio de la clase ¿Qué conflictos pueden invadir a una criatura de unos 9 años?
Y mientras yo me debatía en cual era la forma de hacerla sentir bien… resuena en alguna parte de mí “acercate a su corazón”.
Minutos más tarde, después de ayudarla en el TP y entre idas y venidas de asistir al resto de los peques (ya que todos reclaman su porción de atención , viene y me pregunta: “profe, como se hacen los dos puntos en el teclado?”
Y ahí se sumaron otros con “problemas” similares… y entre risas y comentarios y carcajadas (mías por la espontaneidad de los niños) los ojitos tristes se le contagiaron de alguna especie de alegría y se le dibujó una sonrisa. Y se rió y se rió… y se rió.
Qué emoción y felicidad tan grande! Cuanto amo mi trabajo (pensé en ese momento).
Que suerte de misterio vincula a las relaciones humanas. pequeñas cosas transforman vidas…
Y ella nunca sabrá que hoy me hizo profundamente feliz!

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