Todas las entradas de: Fabiane Ribas Costa

Ser gentil vale la pena?

Investigaciones comprueban que la gentileza trae felicidad a quien la practica.

Hoy endía quién tiene tiempo para abrir la puerta a alguien, permitir que otros autos pasen en un tránsito cada vez más caótico, o saludar a las decenas de personas con las que podes llegar a encontrarte en un día? Es difícil ser gentil, pero aun más difícil es convivir con la falta de gentileza de los demás. La idea de que ser gentil vale la pena y trae beneficios viene siendo comprobada por varios estudios.

Pero, al final, vale la pena ser gentil? Para la ciencia, la respuesta es sí. En un estudio realizado por la Universidad de California, la psicóloga SonjaLyubomirsky, pidió a los participantes que practicasen acciones gentiles durante diez semanas. Todos registraron aumento de la felicidad durante el estudio. Y los que practicaron distintas acciones relacionadas a la gentileza registraron niveles más altos y prolongados de felicidad, en comparación con quienes repitieron siempre el mismo gesto con distintas personas. “Gentileza y buena voluntad están relacionadas con la felicidad y las personas que intentan ser gentiles en el día a día tienden a experimentar más emociones positivas y a tornarse más alegres”, afirma Sonja.

El mecanismo que  explica esa relación fue más esclarecido en un estudio de la Universidad Hebraica, en Israel, de 2005. La gentileza está relacionada al gen que libera la dopamina, neurotransmisor que proporciona bienestar.

La gentileza es una estrategia evolutiva, la teoría de la “sobrevivencia del más gentil”, Samuel Bowles, del Instituto Santa Fe, en los EUA, verificó que la gentileza era componente fundamental de sobrevivencia de comunidades antiguas, porque la cooperación mejora las condiciones del grupo.

 VerônicaMambrini
Fuente: 
http://www.istoe.com.br/reportagens/18737_POR+QUE+SER+GENTIL+VALE+A+PENA

 

 

Está bueno perdonar

Perdonar hace bien a la salud, hace bien a quien perdona  y al quien es perdonado.
Investigaciones y estudios vienen comprobando los beneficios, tanto mentales cuanto físicos, por el hecho de perdonar.
El  Dr. Frederic  Luskin,  psicólogo americano, director del  Proyecto Perdón,  estudia el tema hace más de cuatro años, y su investigación demuestra que el aprendizaje del perdón conduce a un aumento de la vitalidad física, la esperanza, mayor optimismo, habilidad de resolución de conflictos…
“El perdón es una elección que tu lo haces, para estar en paz ahora, a respecto de lo que le haya sucedido” Luskin
Perdonar no significa necesariamente olvidar el dolor. Cuando los hechos fueron dolorosos. “ La  persona puede acordarse del apoyo que obtuvo en el momento del dolor y hacer que el apoyo minimice el recuerdo del dolor” Luskin
El psiquiatra José Atílio Bombana, de la Unifesp,  una universidad de Brasil,  comenta que si la persona cumula sentimientos negativos, puede desencadenar una serie de trastornos psicológicos y físicos.
Sin el perdón la humanidad se estanca. “El perdón es una necesidad absoluta para la continuidad de la existencia humana”    Desmond Tutu

Hacer el bien nos hace bien

Quien hace el bien al prójimo también gana con la experiencia.

Además del bienestar proporcionado al otro, ser voluntario puede traer beneficios para quien se dispone a colaborar.
Desarrollar mejor algunas aptitudes y sentirse más realizado y satisfecho consigo mismo ,reducir los riesgos de depresión y la voluntad de contribuir para la transformación de la sociedad,son algunas de las ventajas que la actividad puede traer.

Un estudio publicado en el periódico BMC Public Health y produzido por la Universidad de Exeter, en el  Reino Unido, mostró que ser voluntário puede mejorar la salud mental y proporcionar una vida longeva. Después de analisar  las autoevaluaciones de los adeptos de la practica, los especialistas concluyeron que ellos tienen indices más bajos de depresion y niveles altos de satisfaccion personal y bienestar.

Psicóloga y profesora de la Universidad Federal de Grande Dorados (UFGD), Jacy Corrêa Curado explica que, a pesar de la ausencia de investigaciones que comprueben definitivamente los beneficios de ser voluntarios, son muchos los relatos de personas que superan el dolor físico o moral al  involucrarse en proyectos sociales.

El psicólogo Reginaldo do Carmo afirma que las tareas que canalizan la solidaridad y la bondad en relación al prójimo mejoran el  autoestima.

Los 4 principales efectos saludables al aprender idiomas

Aprender un segundo idioma no sólo te resulta útil para acceder a un puesto de trabajo o viajar por el extranjero. Además tiene poderosos efectos sobre el cerebro, según demuestran recientes estudios científicos.

Plasticidad cerebral. Tras examinar a 105 personas de las que 80 eran bilingües, científicos del University College de Londres (Reino Unido) detectaron que conocer un segundo idioma modifica de manera positiva la estructura del cerebro, en concreto el área que procesa información. En particular, mejora la llamada plasticidad cerebral, potenciando el aprendizaje y la memoria

Retrasa el Alzheimer. Ellen Bialystok, profesora de Psicología de la Universidad de York en Toronto (Canadá), realizó un estudio con 450 pacientes con Alzheimer, la mitad de los cuáles había hablado dos lenguas la mayor parte de su vida, mientras el resto sólo manejaba una. Bialystok encontró que las personas que hablaban más de un idioma empezaron a mostrar los síntomas de la enfermedad entre 4 y 5 años más tarde.

Más concentrados. De acuerdo con una investigación publicada el año pasado en la revistaPsychological Science, los niños que aprenden más de un idioma tienen más capacidad de concentrarse y focalizar su atención, ignorando las interferencias que pueden distraerlos. 

Gimnasia mental. Cuando una persona bilingüe cambia de un idioma a otro está ejercitando su cerebro, según ha podido comprobar Judith Kroll, del Centro de Ciencia del Lenguaje de la Universidad Penn State (EE UU). Esta “gimnasia cerebral” le permite manejarse mejor en situaciones de multitarea, es decir, trabajar en varios proyectos al mismo tiempo.

Elena Sanz